viernes, 18 de septiembre de 2020

Argentina destruye su bosque nativo para dar espacio a la soja



El cultivo de la soja, el mayor producto de exportación de Argentina, le deja al país unos 6.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, la deforestación para hacerle sitio en el norte del país avanza a pasos agigantados y amenaza a los campesinos y las comunidades indígenas.



 

Proceso de agriculturización

Generó una dinámica de sustitución de actividades tradicionales por nuevas en las praderas del norte argentino, al mismo tiempo que se ocuparon zonas hasta entonces sin explotar. Además, surgió otro proceso de modificación de los terrenos destinados originalmente a la cría de ganado de mayor calidad, provenientes de la pampa húmeda, el desplazamiento de la misma siendo ocupados estas tierras por los nuevos cultivos de exportación.

Las causas de este fenómeno y sus consecuencias ambientales, económicas y sociales son muy numerosas y diversas.

En primer lugar se trata de acciones llevadas adelante por agentes económicos originarios de afuera de la región o que modificaron su actividad transformando cultivos de baja rentabilidad por otros que aseguraban tasas de beneficio superiores. Tales agentes, al iniciar una nueva actividad en reemplazo de la anterior, o al invadir terrenos inexplorados, imponen su impronta sobre el espacio agrícola a través de una estrategia de muy diferente racionalidad y manejo. El cultivo agrícola dominante en este desplazamiento de usos de la tierra fue –y sigue siendo– la soja. 

La extensión del capitalismo agrario moderno pampeano a zonas que poco lo conocían ocupa predios de tamaño medio o de gran extensión que, o eran principalmente el asiento de explotaciones algodoneras, o se trataba de tierra virgen ocupada por formaciones boscosas que se adquirían y se ponían en valor mediante el correspondiente desmonte.

En segundo lugar,  los mismos productores regionales descartaron cultivos previos de baja rentabilidad por razones circunstanciales y se dedicaron a la soja o a criar ganado de calidad. Estos productores dejaron de lado cultivos que tenían una particularidad: requerían una densidad significativa de fuerza de trabajo por hectárea para el manejo de la siembra y la ulterior cosecha y se volcaron, con tecnología y formas de gestión muy modernas, al nuevo cultivo con bajas o mínimas exigencias de fuerza laboral. Este fenómeno, conducido por agentes económicos anteriormente radicados en las regiones del norte o por empresarios capitalistas de más al sur, producía un inevitable vaciamiento demográfico en las zonas rurales afectadas por el mismo, dada la muy diferente tecnología de producción que separaba los cultivos tradicionales de los nuevos.

A este proceso de la expansión de la frontera agraria se le dio el nombre de  pampeanizacion , entonces esta ocurre cuando las producciones propias, en la Argentina,  del sector pampeano: provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa son trasladadas a otros sectores productivos del país. Este cambio en la localización de la producción produce un cambio en los patrones de producción porque las zonas a donde se relocalizan los suelos no son de buena calidad. De esta manera se produce en las zonas extra pampeanas productos de menor calidad y como consecuencia de la producción intensiva del suelo se vuelven  infértiles, pocos productivos a corto plazo.

Agriculturización, sojización y pampeanización en Argentina

 Agriculturización en Argentina

A partir de los primeros años de la década del 60 se comenzó a insinuar en gran parte de la región pampeana un proceso de agriculturización, que se fue acentuando en décadas siguientes, extendiéndose dicho fenómeno a regiones consideradas marginales para el cultivo de granos. El cultivo de granos, en particular de maíz, trigo, girasol y soja, propios de la región pampeana central, se expandió hacia las zonas perimetrales de esa región y también a regiones extra pampeanas. Como resultado final de este proceso,  se ha producido un incremento notable en la producción de granos,  casi exclusivamente por el protagonismo alcanzado por la soja.  Como consecuencia de estos cambios se produjo la sojización.

Sojización en Argentina

En los años 1996/97, se empezó a utilizar soja transgénica tolerantes a glifosato, situación que facilitó en combinación con la difusión de la siembra directa, la notable expansión del área bajo este cultivo en distintos lugares del país y como consecuencia de la producción,  la República Argentina se posicionó como el tercer productor mundial de grano y el primer exportador mundial de aceites. Desde el punto de vista económico, la soja se ha transformado en la fuente más importante de ingresos estatales.  Sin embargo, los avances logrados con la expansión del cultivo tienen su contracara, ya que la combinación de la siembra directa-monocultivo de soja tolerante a glifosato, atentan contra la sustentabilidad de los agro ecosistemas. Así, en importantes áreas de la región pampeana el monocultivo de la soja, con la excesiva utilización de agroquímicos para el control de plagas animales y vegetales generó y genera grandes riesgos de contaminación al medioambiente y a la salud humana. Por otro lado, el fuerte proceso de agriculturización sumado a la ausencia de un plan ordenado de rotaciones en los cultivos, trajo como consecuencia la erosión y degradación de los suelos.